La hoguera de las vanidades

Argumentario 50

“Hay personas que son dueñas de las salas de calderas, pero eso sólo no les sirve de nada a no ser que sepan cómo se controla el vapor… ¿Entiende?”

Tom Wolfe

Todo está descontrolado queriendo que todo esté bajo control.

Sánchez cuya vanidad es ilimitada está quemando en su propia hoguera todo lo que tiene a mano.

En plena lucha contra la pandemia, terminando la tercera ola, contabilizando 100.000 fallecidos por COVID, cuando nadie sabe cuál va a ser el destino de nuestra última tabla de salvación económica, los 140 mil millones de euros de la Unión Europea, ha decidido con absoluta frivolidad dar una vuelta más de tuerca a la vida política nacional y desestabilizar los gobiernos autonómicos, empezando por Murcia.

La larga agonía de Cs que nació para una cosa concreta, parar el independentismo en Cataluña y, los engañaron para ser otra distinta, romper el centroderecha español, ha sido aprovechada por Sánchez y su particular sala de máquinas para hacer temblar los poderes territoriales en España.

Son la Comunidades Autónomas las que desde el principio de la crisis sanitaria han tenido que trabajar al máximo rendimiento, y desde el verano pasado además, por negligente irresponsabilidad del Gobierno de España, quienes han tenido que tomar decisiones por su cuenta sin coordinación ni liderazgo alguno.

La Jefatura del Estado, el poder judicial, la estabilidad política y económica en Cataluña, la concordia nacional del tenor de la Constitución, el futuro de las empresas y los empleos, los grandes pactos de estado como el de la lucha contra ETA, el acuerdo nacional para la aplicación de los fondos europeos, todo ha ido alimentando la desmedida ambición de Sánchez. Todo sirve de combustible para que la cortina de humo tape su manifiesta incapacidad como gobernante.

Murcia ha obligado a elecciones en Madrid, ha generado inquietud en Andalucía y Castilla y León, ha levantado sospechas sobre la urdimbre de los pactos territoriales por todo el país, ha resquebrajado la frágil estabilidad institucional necesaria para que cada nivel de responsabilidad política se concentre sólo en lo único importante, las vidas y los empleos de los españoles.

Como Tom Wolfe en la Hoguera de las Vanidades Sánchez sigue maniobrando en su sala de calderas, elevando la presión al máximo, pero el vapor está fuera de control.

Cuando por fin despeje la violencia del virus queda un país exhausto que le pedirá cuentas de todo tipo. Y el mismo se volatizará en su ambición y soberbia.

Paro y endeudamiento público y privado. Exigencias inconfesables de ERC y Bildu. Y el plan ideológico de Podemos. Toda una ecuación imposible de despejar.

Seguirá intentando más piruetas, como Murcia ayer, pero el personaje lleva firmadas demasiadas hipotecas.

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