Leonor

Argumentario 59

“Los que tienen ansias de gobernar prefieren la República; los que apetecen ser bien gobernados no quieren más que la Monarquía”

Joseph Antoine René Joubert

Ayer la Princesa Leonor acudió al primer acto institucional sin la presencia de los Reyes.

Leonor va dando pasos guiada por sus padres para preparase hacia la alta responsabilidad que la historia le tiene asignada.

Esta historia que se pierde en los albores de los reinos cántabros y pirenaicos y que en su devenir constituye uno de los cursos más apasionantes de la construcción europea y su presencia en todo el mundo.

Herederos del caído mundo Romano y sus sucesores los visigodos, civilización y gestas jalonan, siempre con un rey al frente, la consolidación de un país único.

Leonor, como su padre Felipe VI cuando era Principe de Asturias, heredero a la Corona y a la Jefatura del Estado, es un sólido recuerdo de la grandeza de nuestro país y un brillante exponente de la esperanza depositada de antemano en el futuro.

Juan Carlos y Sofía tuvieron que preparar al actual Rey sin un esquema previo, con intuición y buena mano.

Leonor, en cambio, tiene en su padre una extraordinaria experiencia para saber qué pasos ha de dar y en que momento.

Ella unirá Corona y Jefatura del Estado.

La Corona representa la extraordinaria aventura a lo largo de la historia de España. En todos los avances de la humanidad y en todos los confines del mundo.

La Jefatura del Estado al cuidado de la monarquia representa la tranquila transmisión de la máxima representación del país.

España es una nación con peculiaridades, singularidades y señas de identidad propias muy significativas, que enmarcan la especial relevancia que algunas instituciones propias tienen para representar mejor el buen funcionamiento de todo el enorme engranaje del Estado y la diversidad de sentimientos personales, colectivos y territoriales.

La monarquía es el mejor sistema para mantener la unidad en países con pluralidad de lenguas y tradiciones y la mejor solución al problema del orden político en sociedades de enorme variedad de sensibilidades.

El hecho de que el Jefe del Estado sea hereditario lo coloca por encima de cualquier grupo, partido o territorio, y así funciona como símbolo de unidad de modo más eficiente que si hubiera sido elegido a propuesta de una parte.

No es casualidad que las monarquías parlamentarias estén vinculadas con uniones de reinos o territorios compuestos, como el Reino Unido, Bélgica o la misma España.

Tampoco es casual que cuando los políticos se dedican a lo que les corresponde en competencia y no pretenden satisfacer sus apetencias personales más allá del mandato recibido, las naciones caminan entre las luces y las brumas con la serenidad de los sistemas que procuran estabilidad. Y la Monarquía parlamentaria la procura y la consigue.

La estabilidad consolida la unidad de la nación en el momento. Pero también en el tiempo.

Cuando Juan Carlos I llegó a Costa Rica en 1977, el entonces presidente, Daniel Oduber, lo recibió con estas palabras: “Señor hace 500 años que esperábamos la visita del rey de España”. Imposible que este emotivo recibimiento se hubiera podido dar a un Presidente de la Republica.

Leonor es el futuro en el presente.

Larga vida a la Princesa de Asturias, futura reina de España.

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